Coralillo

Hábitat

La serpiente coralillo habita al sur y suroeste de Estados Unidos, concretamente en la zona central y sur del Estado de Arizona, así como en el suroeste de Nuevo México. Es habitual encontrarla en el desierto de Sonora y en zonas con abundancia de cactus Saguaro. En México se encuentra en Sinaloa, Sonora, Chihuahua y al norte de Durango. También se han detectado ejemplares en la isla Tiburón, en el golfo de California.

Es una serpiente terrestre con un hábitat muy diverso, como por ejemplo, praderas y dehesas, áreas cultivadas, zonas áridas o semiáridas con vegetación cactácea, bosques de pino o encino y selvas tropicales. Se hallan en las llanuras al nivel del mar y en las laderas de montañas hasta una altura de 1.800 metros (5.940 pies).

Encuentro con una coralillo

En el vídeo podemos ver el encuentro entre una víbora de coral y un grupo de seres humanos. Este ejemplar aprovechaba las horas más oscuras para deslizarse en busca de alguna presa, ignorando los peligros de la carretera próxima y un posible atropello por parte de algún vehículo. Afortunadamente para el animal, este grupo de viajeros puso a salvo al animal antes de seguir su ruta.

Identificación de una serpiente coral

Observamos el tamaño de la cabeza, que es muy pequeña, por lo que el tamaño de su boca también es muy reducido y resulta difícil para estos ejemplares el poder atacar a un ser humano, aunque su veneno es uno de los más tóxicos que pueden darse en este tipo de reptiles. Se puede apreciar la secuencia de la coloración en rojo, negro y amarillo, en torno a su cuerpo.

En Arizona es común encontrarla en laderas rocosas y cañones desérticos, mientras que en Nuevo México se encuentra en anchos valles fluviales y ocasionalmente en zonas de matorral de las llanuras.

En Arizona la población de coralillos es numerosa, a diferencia de Nuevo México, donde es escasa.

En México, la coralillo es una especie protegida en categoría de amenazada.

Fisonomía y comportamiento

La coralillo pertenece a la familia de las Elapinas, que también incluye a las cobras y otras serpientes venenosas. Es una serpiente pequeña, del diámetro de un lápiz, y cuyo rasgo más característico son los anillos de color rojo, amarillo y negro que cubren todo su cuerpo.

Suele medir entre 30 y 40 centímetros de largo (11,8-15,7 pulgadas), sobrepasando rara vez los 50 centímetros (19,6 pulgadas). Una de las particularidades más destacables es que la cabeza es del mismo grosor que el cuerpo; de color negro y con un hocico plano.

Al contrario que las víboras de pozo, tiene pupilas redondas, colmillos fijos y carece de marcas faciales. En la nuca aparece un primer anillo de una a seis escamas de ancho, de color crema o amarillo, al que siguen de 11 a 13 anillos con el siguiente patrón de color: rojo-amarillo-negro-amarillo-rojo. Los anillos rojos desaparecen en la cola y continúan los negros y amarillos. Algunos especímenes muestran un moteado negro en el área dorsal de los anillos rojos.



En México se encuentran numerosas serpientes muy parecidas a los coralillos, a las que se conoce como falsos coralillos. Existen 14 especies de serpiente coralillo y otras tantas de falsos coralillos. Las coralillos son especies de los géneros Micruroides y Micrurus, mientras que las imitadoras son de otros géneros. La diferencia entre ellas estriba en que en las auténticas coralillos los anillos rojos van seguidos de los amarillos. Algunos expertos opinan que se parecen entre sí porque existe mimetismo entre las serpientes no venenosas para aprovechar el efecto intimidatorio del aspecto de las coralillos.

Se trata de una serpiente principalmente nocturna, aunque es posible verla durante el día si el cielo está nublado o ha llovido recientemente. En invierno hiberna la mayor parte del tiempo. Suele ser una serpiente huidiza, que se deja ver únicamente en la temporada de lluvias o durante el apareamiento.

La coralillo posee un veneno similar al de la cobra. Tiene dos pequeños colmillos de unos 2 mm. (0,1 pulgadas) en su mandíbula superior, a través de los cuales inocula el veneno a sus presas. La coralillo carece de una mandíbula dúctil, por lo que sólo puede ingerir presas de reducido tamaño. Para que el veneno sea efectivamente transferido a la presa son necesarios varios segundos. Así, cuando la coralillo muerde a su presa, se aferra a ella sin soltarla, al contrario que las víboras, que suelen atacar y soltar a su presa inmediatamente. Este lapso de tiempo favorece que la neurotoxina del veneno actúe sobre el sistema nervioso, paralizando a la presa, lo que facilita la ingesta por parte de la serpiente coralillo.

Debido al reducido tamaño de esté reptil, el veneno no supone un riesgo tan importante para los humanos como en el caso de las serpientes de cascabel. Aún así, en caso de mordedura, es vital buscar ayuda médica inmediata.

Cuando es atacada por un depredador, la coralillo serpentea la cola hacia arriba, agitándola de un lado a otro. El atacante confunde la cola con la cabeza, que la serpiente ha ocultado bajo su cuerpo, a la espera del momento propicio para atacar. En otras ocasiones, y como medio de distracción, emite aire a través de la cloaca, acompañándolo a veces con expulsión de excrementos.

Reproducción

Se trata de una serpiente ovípara, que se reproduce una vez al año. Son serpientes solitarias, que únicamente se reúnen con otros individuos en la época de reproducción. En los meses lluviosos de verano (Julio o Agosto) deposita un máximo de 3 huevos en algún lugar fresco y húmedo bajo tierra. Tras 10 semanas de incubación, nacen las crías con un tamaño aproximado de 14 a 17 centímetros (5,5 - 6,7 pulgadas).

Suelen vivir de 10 a 12 años. Se desconocen los ciclos reproductivos de esta serpiente, así como la edad en la que alcanzan la madurez y su forma de apareamiento.

Dieta

La serpiente coralillo se alimenta de pequeñas serpientes ciegas y serpientes de cabeza negra, así como de lagartijas, ranas, gusanos y roedores. Puede llegar al canibalismo y a comer pequeñas aves si existen dificultades para encontrar alimento.

Suelen localizarse cerca de nidos de hormigas y termitas, donde encuentran calor húmedo y cazan pequeñas serpientes que se alimentan de los insectos. También es posible encontrarlas en madrigueras de roedores o en grietas de rocas.

Peligrosidad

La serpiente coralillo posee uno de los venenos más potentes de Norteamérica, casi el doble de mortífero que el de las serpientes de cascabel de Arizona. Existen pocos casos de mordeduras a humanos debido a su carácter huidizo y al hecho de que habiten en zonas poco pobladas. No se han registrado muertes provocadas por el veneno de esta serpiente. A pesar de esto, es importante resaltar que se trata de un reptil peligroso que no debe ser manipulado.

Si se encuentran con humanos, lo más usual es que huyan, siendo la picadura su último recurso. Por lo general, las mordeduras se deben a encuentros accidentales con algún ejemplar. Las marcas de la picadura pueden causar un leve sangrado o tenue dolor, aunque en ocasiones no queda rastro de la mordedura.

El veneno se compone de una neurotoxina que produce una mínima reacción en los tejidos. En caso de picadura, el principal efecto con consecuencias graves es la insuficiencia respiratoria. Todas las víctimas deberían permanecer en observación de 24 a 48 horas para comprobar que no existe peligro. También es necesario aplicar a la víctima una dosis alta de antídoto, así como respiración artificial o mecánica. En caso de no tomarse estas medidas, en pocas horas aparecerían los primeros fallos respiratorios.

Debido al bajo número de picaduras en Estados Unidos (una media de 15-25 al año, lo que supone un 1% de las picaduras en el país), se ha dejado de fabricar el antídoto, por falta de rentabilidad. Actualmente no existen reservas del antídoto en Estados Unidos y, aunque algunos laboratorios extranjeros lo han desarrollado, resulta excesivamente caro obtener la licencia de distribución en este país. Por tanto, irónicamente, se ha incrementado la peligrosidad de la serpiente coralillo.


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