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Cobra Real

Fisonomía

La cobra real es la serpiente de mayor tamaño, así como la más venenosa y letal que existe. Se han llegado a encontrar ejemplares de 5 metros de largo (20 pies), aunque el tamaño medio está en 3,90 metros (13 pies). El peso de una cobra adulta oscila entre 6 y 9 kilos (12-20 libras). Cuando ataca, es capaz de elevar hasta un tercio de su cuerpo del suelo, pudiendo llegar a una altura de 1,80 metros (6 pies). Si la presa huye, puede perseguirla en posición erguida durante un largo período de tiempo.

Su cuerpo es largo, redondo y escamado, acabado en una cola puntiaguda. La cabeza es plana con dos brillantes ojos negros. Son buenas nadadoras y escalan sin dificultad.

Cobra real en cautividad

En este vídeo es posible observar con todo lujo de detalle la hermosa coloración de la cobra real, así como la elegancia de sus movimientos y la suavidad con la que se desliza por su terrario, casi como una forma etérea y casi irreal. Su belleza contrasta con una extrema peligrosidad y toxicidad, de las más letales del reino animal.

Cobra real alimentándose

En este caso podemos observar el proceso de alimentación de la cobra real. Desafortunadamente, la presa no está viva y la víbora no ha luchar por su captura, lo cual llega a restar mucho de realismo y de crudeza a las imágenes. La cobra se enreda alrededor del cuerpo de la presa en un innecesario intento por impedirle escapar a su fatal destino.

Su color es variado dependiendo de su edad y de su localización. Así, las jóvenes suelen ser de color marrón oscuro o negro con franjas blancas o amarillas. Estas franjas suelen desaparecer con la edad, aunque a veces pueden intuirse vestigios de las mismas en especímenes adultos. La cola es siempre de color verde oliva o negra, mientras que el vientre suele ser crema o amarillo pálido. Aquellas que habitan en las selvas suelen tener una coloración más oscura que las de las llanuras.

Las cobras jóvenes mudan la piel una vez al mes, mientras que las adultas lo hacen de cuatro a seis veces al año. Para que la piel comience a desprenderse, se frotan contra superficies duras. Durante los diez días siguientes a la muda su vista se encuentra mermada.

No tienen orejas, pero pueden oír gracias al sonido que viaja a través de su piel hacia su mandíbula, y de allí hacia el tímpano a través del hueso del oído.

El veneno se encuentra en las glándulas salivares, tras los ojos, unidas a dos colmillos erectos y huecos. Su mandíbula inferior consta de dos huesos unidos entre sí, lo que les permite ingerir presas de gran tamaño.

Tienen buena vista, pudiendo ver a una distancia de 100 metros (330 pies). Actúan tanto de día como de noche.

Hábitat

La cobra real suele habitar en los bosques tropicales y en las llanuras de la India, sur de China y Sudeste Asiático, aunque en ocasiones pueden encontrarse en zonas agrícolas e incluso en las grandes ciudades. Frecuentan los claros, los linderos de las selvas, las orillas de los ríos y las zonas pantanosas. Debido a la destrucción de su hábitat, en la actualidad es común encontrarlas en las plantaciones de té.

Habitan en climas húmedos y lluviosos, donde la temperatura media suele alcanzar los 35ºC (95ºF).

Reproducción

Las cobras reales realizan un apareamiento anual a partir de su cuarto año de vida. Durante el apareamiento, que se realiza en enero, el macho entrelaza su cuerpo con el de la hembra, pudiendo permanecer en esa postura durante horas. El esperma del macho fecunda los huevos.

La cobra real es la única serpiente que incuba sus huevos en un nido. Dos meses después del apareamiento, la hembra lo construye con hierbas y ramas que transporta con su cola, depositando de 18 a 50 huevos. El período de incubación de los mismos oscila entre 70 y 77 días.

Las hembras guardan ferozmente su nido. Antes de que nazcan las crías, las madres abandonan el nido para evitar comerse a su prole. Las crías, al nacer, tienen una longitud de entre 30 y 64 centímetros. A los diez días de vida, ya están capacitadas para cazar.

Las cobras son animales solitarios, uniéndose únicamente para el apareamiento. Es posible que se apareen siempre con el mismo macho, aunque éste no contribuya luego al sostenimiento de la prole.

Pueden vivir hasta un máximo de 20 años.

Dieta

Las cobras reales, tal como indica su nombre científico, Ophiophagus hannah (“comedora de serpientes”), se alimenta principalmente de otras serpientes, venenosas o no. También puede alimentarse de roedores y aves, así como de huevos, lagartijas y ranas. Ingiere a sus presas en su totalidad, pudiendo estar semanas sin volver a comer.

Veneno

El veneno de las cobras reales no es el más nocivo. Lo que caracteriza a esta serpiente es su capacidad de inocular grandes cantidades de veneno en cada mordedura (unos 7 mg). El veneno puede causar dolor, hinchazón, hipertensión, nauseas, dolores abdominales, mareos, parálisis de las extremidades, inconsciencia e, incluso, la muerte. Los síntomas comienzan a los quince minutos de la mordedura.

Normalmente el veneno paraliza a la presa, que puede ser más grande que la propia cobra.

Peligros

Las cobras jóvenes son presas fáciles para mangostas, ciempiés gigantes y aves rapaces. Los huevos pueden ser devorados por jabalíes y mangostas.

El gran enemigo hoy en día de las cobras reales es el hombre: la destrucción continuada de su hábitat natural las lleva a lugares habitados donde son aniquiladas al creerlas una amenaza. Sin embargo, la cobra normalmente prefiere evitar a los seres humanos. Aunque defenderá su nido con violencia, en caso de sentirse amenazada.

También son capturadas por motivos comerciales. La carne, piel y bilis se utilizan en la medicina china y el veneno se utiliza para tratar la tuberculosis, el cólera y la artrosis.

Actualmente se encuentran en peligro de extinción.

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