Serpiente Chirrionera

Hábitat

La serpiente chirrionera se encuentra en una gran diversidad de hábitats. Es posible encontrarla en las sabanas, en los linderos de los bosques, en playas y manglares. Otro de sus hábitats es el bosque seco tropical de transición a húmedo.

Geográficamente, esta serpiente se halla en el sur de Estados Unidos, México, Costa Rica, Panamá, norte de Colombia y Venezuela. En México está presente en la península del Yucatán, desde Sonora a San Luís Potosí.

Chirrionera defendiéndose

La víbora chirrionera, a pesar de su reducido tamaño, repele los ataques con agilidad y con fiereza. Lo que aquí observamos es un ejemplar que vive en cautividad y su propietario nos muestra la forma en que se defiende esta pequeña serpiente, que en ningún momento se deja intimidar por el tamaño de su atacante. No obstante, la chirrionera sólo morderá si se siente amenazada y sin posibilidad de huida.

Chirrionera en libertad

La chirrionera se desliza rápidamente entre el follaje y la hojarasca, por lo que se la suele encontrar enredada entre los matorrales o en las inmediaciones de arboledas. Es una víbora rápida y escurridiza que no tarda en despistar a sus perseguidores. De mordedura no tóxica pero sí muy dolorosa, lo mejor es mantenerse apartados de su camino y no intimidarla.

Fisonomía y comportamiento

La serpiente chirrionera pertenece a la familia de las Colúbridas, una inmensa y heterogénea familia que comprende más de 1.600 especies (aproximadamente el 60% de todas las serpientes). Las serpientes de esta familia se caracterizan por tener dientes en ambas mandíbulas, con la particularidad de que la superior es fija y está privada de poder moverse verticalmente. Según la forma de los dientes, los colúbridos se dividen en tres grupos: aglifos, opistoglifos, y proteroglifos. La serpiente chirrionera pertenece al grupo de los aglifos, que son inofensivos y tienen dientes sólidos, desprovistos de ranuras o canales perforados. Por último, esta serpiente forma parte del género Masticophis, cuya característica principal es un cuerpo alargado, esbelto y fino.

Es una serpiente terrestre, aunque prefiere los hábitats húmedos. También es frecuente encontrarla en matorrales y árboles. Su tamaño oscila entre un metro y 1,80 metros (de 3,3 a 5,94 pies).

Su color es uniforme, sin un patrón apreciable. Suele ser de color marrón o gris, con una cabeza estrecha y un cuello ligeramente pronunciado. Tiene pupilas redondas y escamas suaves. Las crías pueden presentar motas de color marrón oscuro o negras.



Se trata de una serpiente no venenosa, que tiende a huir si aprecia peligro. Si se siente amenazada, es habitual que se esconda bajo rocas o en madrigueras de roedores. Sin embargo, si se encuentra arrinconada, morderá con violencia.

Se la considera la serpiente más rápida de Norteamérica, y aunque la velocidad a la que se desplaza es objeto de controversia y tiende a exagerarse, ha sido posible confirmar que en distancias cortas es capaz de desplazarse a 11 kilómetros (7 millas) por hora.

Es una serpiente de hábitos diurnos, aunque su mayor actividad se concentra por la mañana y a última hora de la tarde.

Es común verla cruzando carreteras, lo cual supone un peligro para su integridad. Otra de sus grandes amenazas es el halcón negro, que se alimenta de esta especie.

Suele hibernar durante los meses de invierno.

Debido a su carácter nervioso no se trata de ejemplares apropiados para la cría en cautividad. Tienden a moverse con rapidez dentro de los terrarios y a menudo se dañan el hocico al golpearse con las paredes.

Dieta

La serpiente chirrionera se alimenta de lagartijas, pequeños mamíferos, especialmente roedores, así como de aves y pequeñas serpientes. Tanto los adultos como las crías ingieren a sus presas sin matarlas previamente.

Comen pequeñas raciones con frecuencia, por lo que su aparato digestivo se encuentra activo continuamente.

Son hábiles y rápidas cazadoras, y utilizan principalmente la vista para localizar a sus presas, acechándolas para acercarse a ellas con cuidado. En cuanto se encuentran a la distancia adecuada, atacan con celeridad. Este método no siempre es efectivo, puesto que algunas de sus presas, en especial las lagartijas, son tan ágiles y rápidas como las serpientes, por lo que muchos ataques no obtienen la recompensa final.

Localizan a sus presas desplazándose con la cabeza ligeramente erguida e introduciendo la cabeza en grietas, hendiduras y espesa vegetación con la intención de hacerlas salir de sus escondites.

Reproducción

Son serpientes ovíparas. La puesta de huevos (entre 16 y 30) se realiza en primavera. Entre 44 y 88 días después nacen las crías.

No son ovovivíparas, pues la velocidad es su principal ventaja a la hora de conseguir alimento. El hecho de cargar con embriones en desarrollo les impediría moverse con rapidez y supondría un lastre a la hora de cazar.

Tradiciones y mitos

Desde tiempo inmemorial las serpientes se han utilizado como símbolos. Las primeras culturas conocidas en las Américas, como los mayas, los aztecas y los incas, se rodeaban de abundantes imágenes de serpientes, a las que dotaban de poderes mitológicos.

Hoy en día, las serpientes continúan jugando un papel importante en las tradiciones de los Hopis al norte de Arizona. Ellos consideran a las serpientes como mensajeras a los dioses de la lluvia. Todos los meses de agosto recogen ejemplares de varias especies, entre ellas la chirrionera, para una ceremonia de nueve días de duración.

La ceremonia tiene como colofón el baile ritual de las serpientes, durante el cual los sacerdotes bailan con serpientes vivas en sus bocas. La leyenda dice que las serpientes transmitirán a los dioses las oraciones por la lluvia y las buenas cosechas.

Uno de los mitos que circula es que este tipo de serpientes perseguía a las personas y las ataba a un árbol, enrollándose alrededor de ellas para posteriormente golpearlas con su cola.


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