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Boa Constrictora

Las serpientes aparecieron hace más de cien millones de años.

Por su parte, las constrictoras evolucionaron hacia diferentes líneas, y cada una de ellas ha sabido dominar su propio medio.

La boa constrictora es una especie oriunda del continente sudamericano, por lo que podemos encontrarla a lo largo de toda su geografía, desde el norte de México hasta Argentina.

Boa constrictora devorando un ratón

Podemos observar el proceso de alimentación llevado a cabo por una boa constrictora. Este ejemplar, en estado de cautividad, había entrado en una fase de hibernación y aletargamiento preocupante, posiblemente causada por el clima frío al que había sido trasladada. La víbora, sin embargo, no tarda en reaccionar ante su presa. La boa despliega todo el poder de su flexible mandíbula para abarcar la totalidad del cuerpo del roedor, que poco a poco va introduciéndose dentro de la víbora.

Visitantes se miden con la boa constrictora

La boa es una especia nativa del continente americano. Vive tanto en hábitats cálidos como en bosques húmedos. En Centroamérica se la conoce popularmente con el nombre de mazacuata. En algunos casos, la constrictora ha llegado a alcanzar hasta los 4 m de longitud, siendo las hembras normalmente de mayor tamaño que sus compañeros. De todos los ejemplares que viven en cautividad, el que posee un mayor tamaño se encuentra en el zoológico de San Diego.

LA CONSTRICCIÓN COMO MÉTODO DE ANIQUILACIÓN

Las serpientes usan dos métodos diferenciados para acabar con sus presas: uno de ellos es el veneno, el otro es la constricción.

Las boas hacen uso de la fuerza bruta para someter a su víctima. Algunas de ellas, por su gran tamaño, incluso son capaces de inmovilizar a un ser humano.

El método de compresión adoptado por las boas es siempre el mismo: una vez atrapada su víctima, la boa se enrolla en torno a su cuerpo, aplastándolo.

Cuando la boa constrictora actúa, aplica mucha presión y es capaz de matar en menos de un minuto (más rápido que muchos venenos).

La constricción impide que el corazón de la presa bombee la sangre, lo cual produce una parada total del sistema circulatorio.

El segundo efecto de la constricción, quizá más sutil, se debe al movimiento de rotación de la boa, lo que provoca que el cuerpo de la víctima se vaya retorciendo, llegando en muchos casos a la rotura de la columna vertebral.

HÁBITAT

Las boas se hallan sorprendentemente bien adaptadas al medio en que viven, lo cual les posibilita una fácil caza tanto en tierra como en agua, además de algunas otras técnicas aéreas que han desarrollado ciertas especies caribeñas, como veremos más adelante.

Las boas constrictoras están presentes en todo el continente sudamericano, habitando extensas zonas húmedas.

En México, estas serpientes aterrorizan a los habitantes de algunas cuencas fluviales, en las que esta especie ha evolucionado de forma asombrosa.

En Puerto Rico, encontramos una especie que ha desarrollado una técnica de caza que podría considerarse acrobática. Trepan por los árboles hasta llegar a una altura óptima, una vez allí se descuelgan de las ramas justo a la salida de las cuevas donde dormitan los murciélagos. Suspendidas de sus colas, las boas los atrapan a su paso, enrollándose sobre sí mismas y sobre sus presas.

No obstante, las constrictoras no son exclusivas de Sudamérica, la serpiente constrictora de mayor tamaño y fiereza del continente africano es la pitón sudafricana, que puede llegar a medir hasta seis metros. La pitón tiene pocos rivales, incluso en la sabana africana.

ALIMENTACIÓN

Las boas pueden llegar a engullir animales de un tamaño muy superior al suyo. El proceso es el siguiente: la mandíbula inferior está desarticulada, manteniéndose unida únicamente por un ligamento, lo cual le confiere una gran elasticidad. Las filas de dientes, cuatro arriba y dos abajo, ayudan a la serpiente a introducir lentamente la presa hacia su estómago.

Hay zonas del Caribe donde los períodos de hambruna hostigan a las serpientes, ya que al estar en la cima de la cadena alimenticia, la superpoblación produce escasez de presas. Resulta sorprendente la cantidad de meses que sobreviven sin comer.

En tiempos de escasez, el sistema digestivo de algunas constrictoras se atrofia, de forma que conservan su energía hasta el momento en que pueden llevarse algo a la boca. Es entonces cuando su estómago recupera su actividad normal.

GESTACIÓN

Al ser un animal de sangre fría, la boa en período de gestación deja que su piel se caliente bajo la luz del sol para trasmitir calor a sus huevos. Llega a permanecer con sus crías hasta dos semanas después de la eclosión de los huevos.

LA ANACONDA

La serpiente constrictora más grande del mundo habita en Sudamérica, siendo sin discusión la que alcanza un mayor peso. La anaconda está adaptada a un ambiente acuático, lo que en su día le permitió crecer de forma desproporcionada, gracias a las marismas que proliferaban por todo el continente sudamericano. Esas marismas siguen existiendo en ciertas zonas de Venezuela.

La anaconda puede llegar a medir 9 metros y se camufla extraordinariamente bien entre la vegetación pantanosa, por lo que le resulta fácil atacar a sus presas al acecho.

A pesar de los estudios científicos, todavía hay aspectos de la vida de las anacondas que siguen siendo misteriosos, como su comportamiento nocturno.

Una curiosidad sobre las anacondas es que, tras el apareamiento, el macho permanece junto a la hembra para asegurarse de que es el único ejemplar que la fecunda, en lugar de buscar otras hembras con las que aparearse, como hacen otras especies.

Las hembras son mucho más grandes que los machos, y pueden llegar a parir hasta 90 crías.

MORFOLOGÍA

La cabeza cilíndrica de las serpientes es similar a las de sus hermanos los lagartos, cuyos cuerpos están perfectamente adaptados para excavar, algo que muchas constrictoras dejaron de practicar hace mucho, en parte debido a la posibilidad de enrollarse adecuadamente alrededor de sus víctimas.

No obstante, el origen de la constricción puede estar en uno de esos agujeros, en los cuales la serpiente acorralaba a su víctima y la aplastaba con su cuerpo haciendo uso de algún recoveco.

Tienen dientes afilados como agujas, ojos sin párpados y un olfato finamente desarrollado.

La constrictora es un cazador muy avanzado y, en proporción, es mucho más fuerte que el ser humano. Podrían calificarse como auténticas maravillas de la evolución, con los músculos más fuertes del reino animal.

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