Serpientes de México

Las serpientes están unidas a la historia de México desde las culturas precolombinas. Los aztecas veneraban al dios Quetzalcoatl, la serpiente con plumas. Igualmente, existía la creencia de que las serpientes poseían un poder fertilizante y anunciaban las lluvias que producirían abundantes cosechas.

Los mayas veneraban en sus templos a Cuculkan, un dios serpiente emplumado, el cual era representado en la tierra por una serpiente cascabel tropical.


La serpiente emplumada

Se impuso el culto religioso al dios Quetzalcoatl, la serpiente emplumada, que los mayas llamaban Cuculkan que, según la leyenda, volvería tras un largo exilio. El templo fue construido teniendo en cuenta la influencia de los astros y que constaba de 364 escalones, uno por cada día del calendario solar. Durante los equinoccios, el juego de sombras de la escalinata norte parece dotar de vida a la serpiente.

                                                     

La leyenda de Quetzalcoatl

No existe nadie que conozca de dónde vino realmente Quetzalcóatl, gobernante de los toltecas. Quetzalcóatl les instruyó en labores como la fundición de metales, el labrado de piedras preciosas, la creación de plumajes y la decoración de céramica. Según la leyenda, un dios se puso celoso porque los habitantes de Tula adoraban a su Señor. Se camufló bajo la forma de un anciano y con engaños emborrachó a Quetzalcóatl.

El estrecho vínculo entre las serpientes y México ha continuado hasta nuestros días, apareciendo incluso representadas en la enseña nacional.

México se caracteriza por ser el país con una mayor diversidad de anfibios y reptiles, por encima de Brasil, Colombia o Indonesia. En este país se encuentran registradas 725 especies, 325 de las cuales son serpientes. Muchas de ellas son venenosas, siendo alguna de las más conocidas la serpiente de cascabel o la coralillo. Sorprendentemente, las venenosas solo suponen un 20% de todas las serpientes que se encuentran en México.

La región del país con una mayor concentración de especies es el Sureste, en especial el Estado de Veracruz. Oaxaca y Chiapas son así mismo dos áreas con una gran variedad de las mismas. El desierto de Sonora, en el norte del país, es la zona con mayor número de ejemplares.

Existe la creencia de que estos animales suponen una amenaza para el hombre, cuando en la mayoría de los casos, únicamente atacan si se sienten amenazados. En el caso de las serpientes, lo más aconsejable es respetar a estos animales y evitar importunarlos. La prudencia y la distancia son nuestras mejores armas a la hora de prevenir un accidente.

Se trata de reptiles fascinantes, con unos rasgos morfológicos fuera de lo común. La serpiente cascabel posee, por ejemplo, dos sistemas visuales: sus ojos y unos órganos sensitivos que le permiten captar imágenes infrarrojas. Por otro lado, la terciopelo utiliza unas fosas situadas en el paladar para oler.

De las 3000 especies de serpientes existentes en todo el mundo, únicamente unas 500 son venenosas. Existen dos tipos de veneno: el neurotóxico, que afecta al sistema nervioso de la víctima, causando insuficiencia respiratoria y cardiaca y el proteolítico, que ocasiona la destrucción de los tejidos. En México se registran al año entre 500 y 700 mordeduras, aunque la mortalidad es baja (menos del 1%) porque no todas las serpientes son venenosas, o si lo son, no llegan a inocular el veneno a su víctima, o ha sido posible tener acceso al antídoto a tiempo. La mayoría de las picaduras se registran en las extremidades inferiores, pues el ataque se produce cuando la víctima pisa la serpiente accidentalmente. Las serpientes utilizan el veneno para paralizar a sus víctimas y así poder ingerirlas con tranquilidad, por lo que frecuentemente, si la mordedura ha sido el resultado de una acto de defensa de la serpiente, es probable que no se produzca inoculación del veneno.

La nauyaca terciopelo es la causante del mayor número de envenenamientos en México, seguida de la cascabel y los coralillos. El veneno de la cascabel y la nauyaca comienza a producir un dolor intenso en el área afectada a los 5 minutos de la mordedura, viéndose afectada toda la extremidad en el plazo de una hora. Otros efectos pueden ser náuseas, vértigo, vómitos, dificultad para hablar, ceguera, estado de shock e incluso la muerte.

El veneno de la coralillo no suele producir inflamación, retrasándose la aparición de síntomas incluso algunas horas. Pueden aparecer signos de letargia, convulsiones y parálisis de los nervios respiratorios, que provocan la muerte de la víctima.

En general, casi todas las serpientes venenosas tienen la cabeza triangular, cuello perfectamente diferenciado de la cabeza y ojos elípticos. También poseen dos colmillos retráctiles en el maxilar superior, a través de los cuales inoculan el veneno en el momento de la mordedura. El veneno de las serpientes varía su composición de unas especies a otras, aunque se da el caso de crías de serpientes que desarrollan un veneno más potente que el de las adultas de su misma especie. En otros casos, la composición del veneno puede depender del tiempo que la serpiente haya estado sin ingerir alimento: las serpientes que atacan tras un período de hibernación suelen inocular un veneno más potente que aquellas que se han alimentado recientemente.

La paulatina destrucción de los hábitats de las serpientes ha provocado que determinadas especies, como la cobra real o la coralillo, se encuentren en peligro de extinción. El hombre es el principal causante de este exterminio, ya que basándose en la peligrosidad de algunas especies, es capaz de aniquilar hasta los ejemplares más inofensivos.

Esta página web está diseñada para ofrecer información detallada de las principales especies de serpientes, venenosas y no venenosas, que pueblan la geografía mexicana. En los diferentes artículos encontrareis datos que os ayudarán a conocer estos fascinantes animales en profundidad.


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